Un
importante estudio efectuado por científicos
daneses y que apareció recientemente en el
“American Journal of Clinical Nutrition”
afirmó que la ingesta de pescados grasos –
atún, salmón, sardina, entre otros –
por parte de las mujeres embarazadas y en período
de lactancia contribuye al desarrollo físico
y cognitivo de los niños.
La
profesora Emily Oken calificó como “beneficioso”
el consumo de este tipo de productos, hecho que ratifica
con más fuerza que el “consumo de ácidos
grasos omega-3 favorecen el crecimiento del bebé”.
Durante
el estudio, se analizó la información
de más de 25 mil infantes nacidos de mujeres
que participaron durante 1997 y 2002 en el programa
danés de nacimiento.
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